Esta vez, nuestro destino era Chinchón, uno de los más bonitos pueblos que nos podemos encontrar en la Comunidad de Madrid. Su historia y por su puesto, su plaza Mayor, hacen de este enclave, un maravilloso lugar para empezar una nueva vida.

 

Alberto, nos recibió en la Huerta del Marqués, magnífico lugar donde se celebró la cena y posterior fiesta. Toda la sesión transcurrió entre risas y muy buen ambiente.

 

En el Parador de Chinchón, Olga , hecha un manojo de nervios, pero sin perder nunca su sonrisa, se acababa de arreglar, ante la emoción de la familia que la acompañaba en ese momento.

 

La ermita de Nuestra Señora del Rosario, fue testigo de una ceremonia muy sentimental y conmovedora, gran parte de ello debido al acompañamiento de un coro rociero que fue sorpresa para todos.

 

Los amigos fueron clave indiscutible en la fiesta final. Sus ganas de pasarlo bien , las sorpresas con las que agasajaron a los novios, y su aguante, hicieron que pusiéramos punto y final a este extraordinario día, con buen sabor de boca.

 

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